Alianza Lima

Alianza Lima ¿Cómo me hice hincha blanquiazul?

Dicen que «recordar es volver a vivir» y esta crónica lo es; Pedro Isique, ingresa al túnel del tiempo de su niñez en Pimentel  evoca la etapa en cómo se convirtió en hincha de Alianza Lima, sin televisión ni internet.

Mis hermanos y yo, nos hicimos hinchas de Alianza Lima virtualmente en 1965, en Pimentel (Chiclayo). Tiempos en que no conocíamos la TV y menos internet,  inventado 18 años después, en 1983.

Nos hicimos hinchas blanquiazules a distancia, sin ver ningún partido, sin conocer ningún estadio, sin conocer ningún jugador. Lo más cercano era escuchar las transmisiones de los partidos de Chiclayo por Radio Delcar o Radio Heroica por el gran locutor Juan Sorogastúa Leyva.

El estadio Elías Aguirre era escenario del campeonato chiclayano a casi 800 km de la ciudad capital. Jugaban los equipos de la provincia de Chiclayo y sus distritos como el Estudiante de Pimentel, el Boca de Chiclayo, el San Lorenzo de Chiclayo, el José Pardo de Tumán, el Baldomero Aspíllaga de Cayaltí, el Enrique de la Piedra de Pomalca,

Los Caimanes de Puerto Eten, no me acuerdo sí el Juan Aurich jugaba ese año (recién comenzó a sonar en 1967), pero nosotros ya éramos fanáticos de Alianza. Sabíamos de las atajadas de Rodolfo Bazán, el señorío de De la Vega, el mando de Grimaldo, la quimba de Pitín Zegarra, el dribling de Baylón y los goles espectaculares de Pedro “Perico” León.

HINCHAS BLANQUIAZULES

Todo sucedió por una circunstancia fortuita y familiar. Mi padre perdió su trabajo en Chiclayo y un tío suyo le ofreció trabajar en Lima,. Partió a la capital para desarrollarse, aunque las cosas no salieron como esperaba. Se quedó en Lima más de un año, pero volvió a su tierra.,  donde todavía hoy, a sus 89 años, camina tranquilo por las calles del antiguo Puerto Mayor de Pimentel.

Un 27 de diciembre  de 1965, nos hicimos virtualmente, hinchas de Alianza Lima.  Mi viejo trabajó un poco más de un año en Lima y dos días después de Navidad de ese año, nos envió una caja como encomienda. Dentro de ella, había juguetes: una pelota, ametralladoras de luces, casinos, y otras cosas más. Cada una envueltas en periódicos y con más periódicos en los costados para proteger las otras cosas remitidas.

Mi madre es muy cuidadosa, además de voraz lectora (lee todo papel que cae en sus manos). Así que después de nuestro desborde de alegría por los juguetes recibidos, leyó los periódicos con los que habían sido envueltos.

En tarde, sobre la mesa de la sala, estaban varios periódicos todavía con las huellas de su función protectora de cosas banales. Un poco doblados, con algunas arrugas, pero bien ordenados. Fue allí que nos llamó la atención los titulares que en gran tipo de letra decían ALIANZA CAMPEÓN.

LOS ÍDOLOS DE ENTONCES

Nuestra curiosidad de jugadores callejeros y buenos estudiantes, nos hizo devorar esas paginas desvencijadas de La Crónica, Última hora, La Prensa, Extra y otros que recuperaron su brillo y función informativa en manos de unos niños ávidos de emociones.

Resaltaban fotografías de varios tamaños en blanco y negro, del partido que Alianza le había ganado al Deportivo Municipal por 3 a 0 y se había consagrado campeón del Perú de 1965 (pese a sólo jugaban equipos de la capital, Lima) . Los goles habían sido de Perico León (2) y otro de Pitín Zegarra. Habían fotografías de Perico, Pitin, Grimaldo, Lavalle, Baylón, tapadas de Rodolfo Bazán, el porte de Juan de la Vega y jugadas de Víctor Rostaing, más la vuelta olímpica en el estadio Nacional.

Así se inició nuestra afición por el club Alianza Lima hasta hoy.  Fue de lejos, por imágenes que nos transmitieron habilidades, pundonor, plasticidad, honestidad y alegría. Un mar de emociones que se transformaron en parte de la vida de tres niños, hoy finalizando su etapa de adultos. El cariño a un club a prueba de todo, con respeto a los hinchas contrarios, especialmente a su clásico rival, que ustedes sabrán quien es.

Así es la historia de nuestro encuentro con el club de mis y de nuestros amores: ALIANZA LIMA, los Grones, los Íntimos de La Victoria.

 

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